Fotografías por placer
Siempre hay alguien que se encarga de arreglar nuestros estropicios.
Hay que mantener bien blancas esas plumas.
Siempre, en todas partes, la chispa de la vida.
Nadie se atrevía a acercarse a él. Sólo con su mirada espantaba a sus enemigos.
No se puede quitar el ojo de la pelota, ni de lo que la rodea.