lunes, 3 de septiembre de 2012

El saurio

Una característica de los reptiles es que no puedes saber si un ejemplar es cría o adulto si desconoces el tamaño. Este temible saurio apenas medía 3cm contando toda la cola, pero visto así, tan de cerca, tiene el aspecto y la mirada de un adulto.


El guardián tranquilo

La verdad es que a pesar de su tamaño y su pose, este animal no impone respeto sino que dan ganas de acariciarlo. Es el mismo perro con el que empecé la serie de fotos de Mura, y con él la acabo.


El bosque de la luz

Árboles que rompen la rutina y por la noche no proyectan sombras.

Y ya que menciono la rutina, hoy es día de regreso a ella, a la rutina del día a día. Pero una rutina rota por los recuerdos de las vacaciones recién terminadas.


miércoles, 29 de agosto de 2012

Llegando a casa

Cuando uno viaja de regreso a casa, está pendiente de las señales para saber cuánto falta. Los barceloneses sabemos que ya estamos cerca cuando por la carretera vemos la torre de Collserola o las chimeneas de la térmica de Sant Adrià. En el mar, lo mismo.


lunes, 27 de agosto de 2012

Toscana

Como consta en el apartado "aficiones" de mis diferentes perfiles en la red, las tres cosas que más me apasionan son viajar, conducir y hacer fotos, y cuando puedo hacer las tres cosas a la vez soy el más feliz del mundo. Y por ello estos días he sido muy feliz en la Toscana. De los poco más de 3.000 km conducidos por carreteras mayoritariamente toscanas destaco el momento que ilustra este post.

Saliendo de San Quirico d'Orcia hacia Pienza, por una carretera que parece una alfombra extendida sobre estos campos ligeramente ondulados, con las pequeñas colinas coronadas por viejos caserones de piedra rodeados de esbeltos cipreses. Tomo una suave curva a la izquierda que rodea un grupo de árboles altos y de repente, una vez pasados los árboles, se me descubre esta imagen, con el sol poniente jugando al escondite entre los cipreses que flanquean el camino que lleva a un caserón. Enseguida busco un lugar donde dejar el coche para poder inmortalizar ese momento. Pocos metros más adelante hay un cruce con suficiente espacio, detengo el coche y salgo para hacer esta foto. Cuando me doy cuenta, el cruce se ha llenado de coches y un turista americano se me acerca para darme las gracias por haber encontrado este momento. No podía estar más satisfecho.

Ahora ya estoy de nuevo en casa, con una semana por delante para fijar en mi memoria los momentos y sensaciones de estos días en la Toscana.