lunes, 24 de agosto de 2015

Postales de viaje: Toscana 2012

Si hay un sitio fuera de mi país donde me siento como en casa es en Italia, y cualquier excusa es buena para volver a visitarlo. Esta vez el momento fue el verano del 2012, y el destino elegido, la Toscana, una región que hay que visitar sí o sí. Para mí la mejor opción para llegar en coche desde Barcelona es en los ferris de Grimaldi. Te ahorras un día de carretera. Eso sí, hay dos rutas, la de Barcelona a Livorno, en la Toscana, y la de Barcelona a Roma pasando por Cerdeña, y aunque pueda parecer mejor la primera por ser mas corta, os recomiendo tomar la de Roma. Los barcos de la ruta de Barcelona a Livorno son como pateras gigantes repletas de ciudadanos magrebís ocupando hasta los pasillos y las escaleras. Una experiencia muy desagradable. En cambio los barcos de Roma son perfectos, como pequeños cruceros.

En total estuvimos dos semanas recorriendo los principales lugares de la Toscana y algunos otros de regiones colindantes, como la Liguria y la Umbría. A la ida nos alojamos una noche en Roma, ya que llegábamos a última hora de la tarde, y el resto del tiempo estuvimos en un apartamento en la ciudad de Lucca, cerca de Pisa. Saliendo de Roma en dirección a Lucca nos desviamos un poco para ver el curioso y espectacular pueblo de Civita di Bagnoreggio. Vale la penar ir aunque sólo sea para contemplarlo.

Civita di Bagnoreggio

Lucca es una agradable ciudad toscana cuyo centro histórico está aún amurallado y lleno de rincones y edificaciones interesantes.

Lucca

Vale la pena acercarse un día a La Spezia, una ciudad de la vecina región de Liguria, y alli tomar el tren que recorre un espectacular paraje costero llamado Cinqueterre porque lo componen cinco pueblos: Riomaggiore, Manarola (la siguiente foto), Corniglia, Vernazza y Monterosso. El billete turístico permite bajar y subir en cualquiera de los cinco pueblos, así como tomar un bus gratuito que comunica el pueblo de Corniglia con su estación, que está algo alejada. De Riomaggiore a Manarola se puede ir caminando por una bonita senda costera llamada Via dell'Amore. Tiene numerosos rincones para que los enamorados puedan pararse a descansar y disfrutar de las vistas, o para otros menesteres de enamorados.

Manarola

Para otro tipo de amantes, los de los paisajes y de conducir, la Toscana dispone de dos carreteras muy interesantes. Una de ellas la llaman la Chiantigiana porque recorre toda la zona vitivinícola de Chianti. El paisaje está dominado por los viñedos, y en cierto modo me recuerda mucho la zona catalana del Penedès, tanto por su orografía como por cómo son las fincas, grandes casas con caminos flanqueados por cipreses.

Viñedos de Chianti

La otra carretera que hay que recorrer es la llamada Crete Senesi, al sureste de Siena. Se trata del típico paisaje toscano a base de suaves colinas y caminos a las casas flanqueados por cipreses, todo entre campos de trigo, el trigo que sirve para hacer la harina de las pizzas y de la pasta. En agosto ya se ha cosechado todo el trigo, por lo que los campos se muestran amarillos en lugar de verdes, y en algunos de ellos se aprecia el color auténtico de esta tierra, el color "siena". Es la foto que encabeza este post.

Ya que estamos hablando de Siena, tuve la suerte de asistir a la carrera de caballos llamada Palio. Esta carrera se celebra dos veces al año, en julio y en agosto, y los habitantes de Siena lo siguen con un fervor increíble. Decenas de miles de personas se concentran en la Piazza del Campo, donde se disputa esta brevísima y accidentada carrera de caballos en que participan los diferentes barrios de la ciudad.

Palio de Siena

Hay un sinfín de pueblos y ciudades que visitar, todos con sus peculiaridades. Yo destacaría por ejemplo San Gimignano, también llamada la Manhattan de la Toscana por la presencia de decenas de altísimas torres medievales. Estas torres eran levantadas por las familias más opulentas y la altura era indicadora de su poder.

San Gimignano

También está Montepulciano, un bonito pueblo en lo alto de una colina y rodeado por viñedos de los que obtienen unos vinos excelentes.

Montepulciano

Y no pueden faltar las clásicas ciudades de Florencia y Pisa, ambas infestadas de turistas en las fechas estivales. Si bien Florencia es lo que llamo una ciudad-museo, donde hay obras de arte en cada rincón, tanto clásico como contemporáneo, he de admitir que Pisa me decepcionó bastante. Todos los edificios de interés están confinados en un mismo lugar, en una explanada donde hay más turistas que briznas de hierba. Aquí una postal diferente del Ponte Vecchio de Florencia.

Florencia

Y aquí otra postal diferente del recinto turístico de Pisa.

Pisa

Por último mencionar dos momentos fotográficos. Uno de ellos un atardecer en el lago Trasimeno, en la región de la Umbría, visto desde Passignano Sul Trasimeno, cerca de Cortona.

Atardecer en el lago Trasimeno

Y el otro momento es otro atardecer saliendo de San Quirico d'Orcia hacia Pienza. En este caso, justo al salir del pueblo, al trazar una curva vi de reojo el sol que quería ocultarse tras los cipreses de una casa. Afortunadamente a pocos metros pude parar el coche y salir con la cámara para inmortalizar el momento. Y no fui el único porque al verme haciendo fotos del atardecer en el borde de la carretera otros fotógrafos se animaron a hacer lo mismo y aquello casi se convirtió en una concentración. Uno de ellos hasta me dió las gracias por haber encontrado el momento y el lugar.

Atardecer en San Quirico d'Orcia

Guardo cientos de fotos de este viaje, pero creo que no son suficientes para ilustrar la Toscana. Voy a tener que ir más veces.

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Italia.

domingo, 23 de agosto de 2015

Postales de viaje: Lisboa 2011

El puente de diciembre del 2011 aproveché para visitar Lisboa, una ciudad no muy lejana que hacía tiempo que me aoetecía conocer. Y valió mucho la pena hacerlo porque me enamoré de esta bonita ciudad y de todos sus rincones.

Ir a Lisboa es como retroceder al pasado. Las casas y comercios de los barrios como Alfama o el famoso Bairro Alto conservan la esencia de los años 50 o 60 del siglo pasado. El pavimento y las aceras con esos característicos adoquines blancos, los tranvías y elevadores, los abundantes "castanheiros" que parece que fabriquen la niebla que envuelve la ciudad en los fríos días de invierno. No puedes parar de hacer fotos. La foto que abre el post corresponde al Bairro de Santa Catarina. La siguiente es la famosa torre de Belém, a orillas del río Tajo.

Torre de Belém

Un "castanheiro" creando ambiente en el barrio de Baixa.

Castanheiro en Baixa

El elevador de Glória, en el barrio de Chiado, es uno de los más fotografiados.

Elevador de Glória

El mismo elevador, pero de noche.

Elevador de Glória de noche

Y finalmente una vista de Lisboa desde el parque Eduardo VII.

Parque Eduardo VII

Sin duda volveré.

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Lisboa, Portugal.

sábado, 22 de agosto de 2015

Postales de viaje: Mediterráneo francés 2011

No, no estuve todo un verano en Saint Rémy de Provence, pero en agosto del 2011 sí que pasé una semana en la región francesa de PACA, Provence-Alpes-Côte d'Azur, y estuve de visita en Saint Rémy. Alojado en un apartamento en Saint-Paul-lès-Durance, un sitio feo porque sí, y armado con mi nueva y flamante cámara Sony Alpha A580, recorrí toda la región en busca de los famosos paisajes de lavanda y los glamurosos rincones de la Riviera francesa.

Agosto es un mal mes si quieres ver los coloridos campos de lavanda de la Provenza, ya que casi todos han sido cosechados. No queda más remedio que ir a la multitudinaria Fiesta de la Lavanda que se celebra a mediados de agosto en Sault. Conservan un campo especialmente para el concurso internacional de siega a mano, y aunque las flores ya presentan un color apagado, es lo más que se puede ver. De todos modos la fiesta vale la pena, con desfile de carros, música y danzas y venta de productos relacionados con la lavanda.

Fiesta de la Lavanda en Sault

También hay que destacar que esta zona del sur de Francia recibe la influencia climática del Mediterráneo, por lo que durante el día hace un calor muy acusado. El paisaje es muy mediterráneo, como se puede comprobar en esta vista de Gordes, uno de los lugares ineludibles de la Provenza.

Gordes

En esta región francesa hay tanta cosa para ver y pude dedicar tan pocos días que las excursiones se alargaban hasta la noche. Aquí el famoso puente de Avignon.

Pont d'Avignon

Al parecer es tradición en Marsella ver la puesta del sol desde el pie de Notre-Dame de la Garde, dada la cantidad de gente que se reune allí en ese momento.

Anochece en Marsella

Montecarlo brilla tanto de día como de noche.

Montecarlo

La Riviera francesa me la esperaba más glamurosa y lujosa. La verdad es que tanto Niza como Saint-Tropez (siguiente foto) y Montecarlo me decepcionaron un poco. Puerto Banús en Marbella les da un buen repaso, a mi parecer.

Saint-Tropez

De todos modos hay rincones de la costa menos conocidos y que valen la pena visitar como Vilefranche o Ez. Aquí una vista de Villefranche y alrededores desde la carretera que va a Ez y luego a Mónaco bordeando la costa.

Alrededores de Villefranche

En España tenemos la idea de que los franceses son muy "estirados", pero creo que ese calificativo se debería dejar sólo a los parisinos. Ya descubrí años atrás que los bretones son gente muy amable, y los franceses del norte del Mediterráneo además son muy latinos, muy como nosotros. Lo pude constatar en el viaje de regreso a casa, pasando por Aigues Mortes, en la Camarga, y haciendo noche en Narbona para al día siguiente visitar Carcassonne y Collioure. Aquí os dejo una tranquila postal nocturna de Narbona, donde se aprecia la influencia catalana.

Narbonne

La "cité" de Carcasonne es como un parque temático medieval, y en verano es casi imposible caminar por sus calles. La mejor postal, desde la distancia.

Carcassonne

Y por último, para cerrar el post y el viaje del verano del 2011, una postal de Collioure, pueblecito costero cercano a la forntera española que inspiró tanto a pintores como a poetas.

Collioure

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Sur de Francia.

viernes, 21 de agosto de 2015

Postales de viaje: Crucero 2010

El año 2010 fue atípico, porque en lugar de salir de vacaciones en verano como de costumbre y equipado de nuevo con mi Fuji Finepix S9600 que tan buenos momentos ha captado, nos embarcamos una semana de abril a bordo de un crucero, con origen y destino en el puerto del Pireo en Atenas y diversas paradas en el mar Adriático. Un crucero es como un gran hotel flotante que cada día está en un lugar diferente. Eso es lo mejor, que puedes visitar muchos sitios sin trajinar equipaje de un lugar a otro. Lo malo es para los que no nos gustan las multitudes, pero bueno, en total compensa.

Empezamos la singladura, antes de embarcar, visitando lo mas típico de Atenas. Atenas es una extensa y caótica metrópoli, con un calor que hasta en abril es asfixiante, pero el mero hecho de caminar entre ruinas milenarias hace que lo veas de otra manera.

Atenas

La siguiente parada es Dubrovnik, ciudad croata también llamada "la perla del Adriático". Pequeña ciudad fortificada que ha sido centro de disputas desde la más remota antigüedad hasta hace muy pocos años en la Guerra de los Balcanes, de la que aún quedan visibles las heridas, Dubrovnik es un pequeño lugar que me sorprendió muy gratamente. Creo que volveré.

Dubrovnik

Siguiente parada, la parada "estrella" del crucero, Venecia. ¿Qué puedo decir de esta encantadora ciudad? Que está repleta de rincones para recorrer y saborear uno a uno con detalle. No hay tarjeta de memoria en la que quepa un álbum de postales de Venecia. Ya la entrada en la ciudad es majestuosa, por la mañana a primera hora, surcando el Gran Canal a bordo de un enorme crucero. Lástima que ahora ya no permitan una entrada así, pero entiendo y comparto las razones.

San Marcos desde el crucero

Luego hicimos noche en el mismo puerto de Venecia, lo que nos permitió disfrutar más de esta preciosas ciudad, aunque fue insuficiente.

Gondoleros en Venecia

La etapa siguiente fue en Brindisi, una histórica ciudad del sur de Italia, en el "talón de la bota". A pesar del gran recibimiento que nos dispensaron, con todas las autoridades locales y regionales, lanzadores de banderas incluídos, no se trata de una ciudad turística, por lo que no pude captar ninguna postal ni ninguna imagen digna de remarcar. Tal fue el fracaso que creo que eliminaron esta etapa del circuito crucerístico en la siguiente edición.

Por último, antes de finalizar la ruta en Atenas, hicimos una parada en el pequeño puerto de Katakolon (foto del post) en la península del Peloponeso, y que es la vía de acceso a las ruinas de la antigua Olimpia. Una pequeña población de poco más de 600 habitantes que vive exclusivamente del turismo, pero que aún así tiene el encanto de la Grecia auténtica.

Ruínas de Olimpia

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Crucero Atenas-Dubrovnik-Venecia-Brindisi-Katakolon-Atenas.

jueves, 20 de agosto de 2015

Postales de viaje: Galicia 2009

Si en posts anteriores ya os dije que me costó elegir postales, en éste tengo para llenar un libro. Y eso es porque el viaje de vacaciones de verano del 2009 a Galicia, aún con una cámara no "pro" como la Fuji Finepix S9600, me lo tomé con perspectiva fotográfica. Tal es así que conseguí convocar a mis amigos gallegos de Flickr, que no conocía en persona, a una quedada en Santiago de Compostela.

Galicia es un territorio maravilloso, con buen clima, buena comida, buenas gentes y unos paisajes y lugares alucinantes. Con base operativa en Silleda, más o menos en el centro, recorrí casi todos los rincones de Galicia, y si tengo que elegir uno preferido, casi a sorteo, me quedo con Combarro, un pueblecito muy pintoresco en que los hórreos tocan el agua del mar. Mi visita coincidió con marea baja, por lo que aunque los hórreos parecieran más alejados de la orilla, el fondo de la ría de Pontevedra al descubierto, con ese brillo y ese tono verdoso de las algas, le daba al entorno un aspecto singular. La foto que abre el post es una prueba de ello.

Tuve un acogedor recibimiento en Santiago por parte de mis colegas "flickeros". Recorrimos los lugares más significativos de la ciudad y nos los pasamos realmente bien estrechando los lazos de amistad. Aquí tenéis una vista de la catedral desde el parque de La Alameda.

Santiago de Compostela

Había visto cientos de fotos espectaculares de Galicia, pero uno siempre quiere ir a hacer las suyas, y la verdad es que ver las cosas con tus propios ojos no tiene precio. Esto es lo que se ve desde lo alto de la Torre de Hércules en A Coruña.

Torre de Hércules

La llamada "Costa da Morte", si bien ya era famosa mucho antes, saltó a la actualidad hace unos poco años debido al polémico hundimiento de un petrolero. Cuando recorres aquellos parajes te das cuenta del desastre que causó aquel incidente, a pesar de que todo está bastante limpio y recuperado. También te puedes imaginar la bravura del mar cuando hace mal tiempo. En esta foto podéis ver el faro del Cabo Vilán, en Camariñas, y está tomada desde una pista panorámica que va del faro al pueblo de Camelle. Un recorrido muy recomendable.

Cabo Vilán

Galicia, debido a su influencia celta, es un lugar con mucha magia. Uno de los momentos mágicos por excelencia es ver la puesta del sol frente al faro de Fisterra, lugar más occidental de la España peninsular, o sea, donde el sol se pone más tarde, y lugar también donde tradicionalmente acuden los peregrinos de Santiago después de visitar la catedral para deshacerse de las ropas de la caminata en una particular hoguera. La verdad es que si no llegas pronto no tienes donde ponerte para ver la puesta de sol.

Fisterra

Y cierro el post con otra foto de Combarro, que como digo para mí es uno de los sitios más bonitos de Galicia. Aquí podemos ver un grupo de personas mariscando aprovechando la marea baja.

Combarro

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Galicia.