Nos sentimos grandes cuando observamos las cosas desde un punto de vista elevado. Todo está al alcance de un dedo.
lunes, 14 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
L'estiuet de Sant Martí
San Martín de Tours fue un militar romano que se convirtió al cristianismo a mediados del siglo IV, mientras servía en la Galia. Fue enterrado un 11 de noviembre, y durante la Edad Media fue un santo muy venerado por los franceses. Tanto es así que introdujeron su culto en Catalunya durante la conquista franca, y fue el santo con más capillas y parroquias dedicadas. Hoy en día aún hay una treintena de municipios que lo tienen como patrón, así como un barrio de Barcelona.
Cuenta la leyenda catalana que un día muy frío, Martín dió su capa a un pobre en nombre de Jesucristo, y al pronunciar su nombre se formó un gran arcoiris (arc de Sant Martí en catalán) que fundió la nieve y quitó el frío al vagabundo. Por eso a los días de bonanza de primeros de noviembre (cuando se festeja San Martín) se le llama el "veranillo de San Martín" (estiuet en catalán).
La capa milagrosa se guardó como reliquia. El sacerdote encargado de custodiar esta reliquia (cappella o capa corta) era el "cappellanus". Este término dió origen al cantar "a capela" por el oratorio donde se conservaba la capa, y también a la palabra "capellán" para designar a un sacerdote militar (en catalán sacerdote es capellà).
Cuenta la leyenda catalana que un día muy frío, Martín dió su capa a un pobre en nombre de Jesucristo, y al pronunciar su nombre se formó un gran arcoiris (arc de Sant Martí en catalán) que fundió la nieve y quitó el frío al vagabundo. Por eso a los días de bonanza de primeros de noviembre (cuando se festeja San Martín) se le llama el "veranillo de San Martín" (estiuet en catalán).
La capa milagrosa se guardó como reliquia. El sacerdote encargado de custodiar esta reliquia (cappella o capa corta) era el "cappellanus". Este término dió origen al cantar "a capela" por el oratorio donde se conservaba la capa, y también a la palabra "capellán" para designar a un sacerdote militar (en catalán sacerdote es capellà).
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sábado, 12 de noviembre de 2011
Calle abajo
Todos los pueblos en alto tienen empinadas calles. Y no se sabe por qué razón, éstas se empinan más cuanto más sol y calor hace, sobre todo cuando tienes que desandarlas.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Ni blasfemar ni bailar
Siempre con las prohibiciones. Vale, blasfemar aún, pero bailar... ¿qué daño puede hacer?
La foto corresponde a la escalera que sube a los diferentes comedores de la casa del ermitaño del santuario de la Virgen de la Peña en Aniés, Huesca.
Dos orillas
Estas dos fotos nunca se pensaron para ser unidas. La lluvia nos acompañó todo el camino hasta el pantano, pero dentro del bosque pocas gotas llegaban a la cámara. Al salir de él tuve que guardar la cámara por precaución. Al llegar al centro de la presa y ver este espectáculo me dió igual la lluvia, saqué al cámara y disparé a discreción a todo aquel detalle que me era bello, con diferentes encuadres y distancias focales. Así, entre la foto de la izquierda y la de la derecha hubo otras más, con la "fabriqueta" más cerca y más lejos, los colores del bosque, el fondo del valle visto de espaldas al pantano, etc. y moviéndome algunos metros en la presa entre foto y foto.
A la hora de publicar la foto del momento dudé. Primero elegí la de la derecha, con esos colores de las hojas de los árboles, y el rojo de las hojas cubriendo el camino al borde del pantano. Pero la fabriqueta quedaba demasiado a la izquierda para mi gusto, en una composición algo extraña. La de la izquierda también estaba bien, con los diferentes colores de los árboles, las nubes bajas tapando la ladera de Les Agudes, y la fabriqueta en una posición más natural. Pero en cambio no me gustaban los árboles de la orilla.
Entonces me di cuenta que, por casualidad, ambas fotos las había hecho con la misma focal y la misma exposición, la fabriqueta quedaba a la misma altura, y además la línea que marca el horizonte estaba igual, de modo que se podían unir. Así que eso hice, unirlas, y además subí un poco la saturación de rojos, amarillos y verdes para resaltar los colores, pero sin alejarlos de la realidad. Y éste es el resultado.
A la hora de publicar la foto del momento dudé. Primero elegí la de la derecha, con esos colores de las hojas de los árboles, y el rojo de las hojas cubriendo el camino al borde del pantano. Pero la fabriqueta quedaba demasiado a la izquierda para mi gusto, en una composición algo extraña. La de la izquierda también estaba bien, con los diferentes colores de los árboles, las nubes bajas tapando la ladera de Les Agudes, y la fabriqueta en una posición más natural. Pero en cambio no me gustaban los árboles de la orilla.
Entonces me di cuenta que, por casualidad, ambas fotos las había hecho con la misma focal y la misma exposición, la fabriqueta quedaba a la misma altura, y además la línea que marca el horizonte estaba igual, de modo que se podían unir. Así que eso hice, unirlas, y además subí un poco la saturación de rojos, amarillos y verdes para resaltar los colores, pero sin alejarlos de la realidad. Y éste es el resultado.
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