Parece como si los raíles del tranvía indicaran a los coches el camino a seguir.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Brisa traicionera
Uno de los peligros de viajar en barco, a parte de los mareos para quien es propenso a ellos, es la brisa que azota continuamente las cubiertas exteriores. Es tan refrescante que si estás todo el día a sol y no has tomado las debidas precauciones lo acabas pagando. También este aire es enemigo de los peinados y hay que estar bien atento a otros efectos indeseados.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
La ruina
Lluvia encauzada
Afortunada el agua de lluvia que cae dentro del raíl porque llegará antes a su destino que la que tiene que serpentear entre los adoquines de las calles de Lisboa. O quizás la afortunada es ésta última porque está más tiempo disfrutando del paseo.
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