Recordando el Paraíso.
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Caleta de Sebo, La Graciosa.
[EXIF]
domingo, 30 de agosto de 2015
Falsas hojas
Camino inconcluso
Se acabó. Las vacaciones se convierten en un recuerdo. Vuelve la rutina, y la cuenta atrás para el próximo fin de semana, esas vacaciones en miniatura.
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Barra del Trabucador - Sant Carles de la Ràpita, Tarragona.
[EXIF]
viernes, 28 de agosto de 2015
Postales de viaje: Osona 2013
En 2012 nos guardamos una semana de vacaciones para otoño, y la experiencia fue tan positiva que repetimos en el 2013. Esta vez elegimos un destino más cercano porque queríamos disfrutar del otoño en plena naturaleza, así que alquilamos durante 9 días una casa en el pequeño pueblo de Vidrà, en la comarca barcelonesa de Osona, pero en un territorio que reclama comarca propia, El Bisaura.
En este post no vais a ver las típicas postales de viaje porque el destino no es turístico, al menos del tipo de turismo que se promociona mediante postales. ¿Qué actividades se pueden realizar en otoño en un pueblo como Vidrà? Pues hacer excursiones. Hay un sinfín de rutas por los alrededores, cortas y largas, fáciles y difíciles. La más típica es la del Salt del Molí, de apenas 6km y no muy complicada. Tras descender a través de un bosque, uno de los primeros elementos que nos llama la atención es el puente de Salgueda, de aspecto románico pero no creo que sea tan antiguo, al menos lo que se ve ahora.
Poco más adelante llegamos a la parte baja del Salt del Molí. Realmente la visión es espectacular, y al parecer en los inviernos más fríos se hiela el agua de la cascada. De hecho cuando estuvimos había algo de hielo en algunas zonas marginales.
Otra excursión algo más larga pero fácil, es la que lleva a la iglesia románica de Sant Bartomeu de Covildases, de camino al Puigsacalm. Es la foto que abre el post. Tras varios kilómetros de suave ascenso paralelo a un curso de agua y atravesando bosques, llegas a un claro con las vacas pastando libremente y esta antigua iglesia presidiéndolo todo. Una grata recompensa.
Vidrà está en la antigua carretera que iba de Sant Quirze de Besora hasta Olot. Actualmente es una estrecha y tortuosa pista asfaltada muy frecuentada por camiones madereros, por lo que hay que conducir con precaución. Esta relativa cercanía con Olot nos anima a hacer una visita a la vecina comarca de La Garrotxa. La idea es visitar la famosa Fageda de Jordà en otoño un día de la semana en que no vamos a encontrar a nadie. Tras cruzar un terreno boscoso que en esta época está espléndido llegamos al pequeño poblado de Ciuret, y a partir de aquí la carretera se estrecha más y se hace más difícil a medida que ascendemos por la sierra. Una vez arriba tenemos unas vistas espectaculares del Puigsacalm, La Garrotxa y a lo lejos las cumbres nevadas de los Pirineos. El viaje por esta pista es muy recomendable, pero siempre con precaución por los enormes camiones madereros y las vacas que circulan por aquí tranquilamente con sus terneros.
La Fageda d'en Jordà es un hayedo muy peculiar porque crece en un terreno llano que es la colada de lava de un volcán vecino, el Croscat. Vale la pena pasear por él, mejor a pie que con los carros para los turistas.
Tuvimos la suerte calculada de no encontrar a casi nadie por el bosque, a diferencia de los fines de semana de otoño, en que acude casi toda Catalunya. Hay una ruta que cruza el hayedo y llega hasta el volcán de Santa Margarida pasando por Sant Miquel Sacot. Nosotros sólo llegamos hasta aquí y nos dimos la vuelta.
Una de las ventajas de que este hayedo sea plano es que la vista se pierde tras infinitos árboles, y la luz del sol atravesando las hojas amarillas y aún verdes de los hayas crean un ambiente que no es posible ver en hayedos sobre terrenos más accidentados, sobre todo por la tarde.
Quizás la excursión que más me sorprendió fue una que hicimos a los Bufadors de Beví, en la sierra del mismo nombre en el vecino pueblo de Santa Maria de Besora. La ruta es circular, de unos 8km, y está catalogada como fácil, pero yo la calificaría de moderada ya que se pasa por lugares no aptos para personas con vértigo o respeto a las alturas. El camino comienza suave, discurriendo por una pista entre pastos de vacas al pie de la sierra. Luego rodea la sierra entrando en un bosque de hayas, y hay que estar atento a las marcas de la senda, ya que son verdes y apenas se distinguen del musgo. Al poco, y entre los arboles, empiezas a ver las formaciones rocosas que son los "bufadors", nombre que le viene del aire que sale a veces por estos huecos de roca de la montaña, producidos por un gran terremoto que formó grietas y cavidades por los que circula el aire de manera sonora.
Además en verano el aire es fresco y en invierno no demasiado frío, con lo que se crea un microclima que permite que se desarrollen aquí especies vegetales únicas que no hay en otros sitios. La sensación allí es extraña, como la de estar en el Parque Jurásico.
Pasada la zona de los "bufadors" el camino empieza a ascender hasta situarse en lo alto de una cresta de la sierra, casi en el punto más alto de la misma. Las vistas quitan la respiración. Luego ya el camino desciende hasta llegar al punto de partida de la ruta.
Los nueve días nos permitieron realizar muchas más excursiones por la zona, pero yo creo que sólo éstas son las que me han dado las mejores postales.
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Osona y La Garrotxa, Barcelona y Girona.
miércoles, 26 de agosto de 2015
Postales de viaje: Cerdeña 2013
Badesi es un lugar poco turístico del norte de Cerdeña. Es por eso que es bastante tranquilo, aunque en agosto hay cierta animación nocturna como el vistoso carnaval de verano, o las diferentes fiestas que organizan en la playa. El pueblo en sí no está en la playa, que queda a cinco minutos en bus o en coche. Si se va en coche el aparcamiento es de pago, pero no sale caro. Desde Badesi pueblo se puede disfrutar de unas bellísimas puestas de sol, con la silueta de Castelsardo de fondo.
Castelsardo es uno de los destinos turísticos de la isla. La imagen de postal más típica recuerda a Tossa de Mar o a Peñíscola. En los portales de las casas de la zona del castillo es típico encontrar mujeres mayores tejiendo cestos de mimbre.
Desde Badesi vamos bordeando la costa hasta Santa Teresa de Gallura, el punto más al norte de la isla y desde el que se puede ver la vecina isla de Córcega, al otro lado del estrecho de Bonifacio. Por el camino es fácil encontrar coches aparcados en las cunetas, indicando que cerca hay alguna bonita cala a la que se accede caminando. Es la Costa Paradiso. A partir de Santa Teresa empieza la famosa Costa Smeralda.
Desde Badesi pero hacia el Oeste podemos ir a Alghero, otro de los destinos turísticos, y sobre todo para los catalanes, ya que allí aparte de italiano también se habla catalán y hay muchas referencias a Catalunya, como los colores de la camiseta del equipo de fútbol local, que es la senyera. También los nombres de las calles, las cartas de los restaurantes, o hasta el altar de la catedral dedicado a "La Moreneta". Dado que es uno de los principales destinos turísticos de la isla, Alghero acostumbra a estar bastante lleno.
Desde Alghero hacia el sur parte una carretera panorámica que bordea la costa occidental de la isla desde lo alto de los acantilados. Por esa carretera llegamos a Bosa, otro bonito pueblo a orillas de río Temo, el único navegable de Cerdeña.
Al norte de Alghero, en dirección hacia la vecina isla de Asinara, llegamos a la localidad de Stintino, y en ella a la playa más famosa de Cerdeña, La Pelosa, la foto que encabeza este post. Es quizás la playa con maor densidad de bañistas que he visto en mi vida, más que la Barceloneta o Benidorm, pero es que esa arena blanca que apenas se puede ver debajo de la gente y esas aguas cristalinas que parecen una piscina bien lo valen. Es recomendable ir bastante temprano si no quieres aparcar muy lejos, y si quieres encontrar sitio para extender la toalla. Los italianos son gente muy playera que se instala a primera hora y pasa todo el día en la playa. El aparcamiento es de pago.
En contra de lo que pudiera parecer, la capital de Cerdeña no está en el poblado norte sino justo al sur de la isla, en Cagliari. La carretera que lleva hasta allí desde Sassari, al norte, es la única vía rápida de la isla, por lo que no se tarda tanto como se podría pensar. Cagliari es una ciudad grande cargada de historia, y bien vale la pena una visita. El barrio cercano al puerto, la Marina, aún tiene reminiscencias españolas y catalanas, como el hecho de que la iglesia esté dedicada a Santa Eulalia, co-patrona de Barcelona.
El interior de isla de Cerdeña no está muy poblado, por lo que las noches son bastante oscuras. Yendo desde Sassari hacia Badesi de noche y por el interior, te sorprende de noche que se te aparezca entre la oscuridad y de repente la impresionante iglesia románica de La Trinità di Saccargia, del siglo XII. Impresionante.
La Costa Smeralda es la más exclusiva de Cerdeña, y una de más de Italia. Allí lucen palmito la jetset italiana y los jugadores de fútbol italianos. También allí está la famosa residencia donde Berlusconi se citaba con jovencitas, y en Porto Cervo está la exclusiva discoteca Billionaire de Flavio Briatore.
Una de las fiestas más típicas de los pueblos del interior de Cerdeña no se celebra en época estival, sino en invierno, y se trata del Carnaval. Pero no es un carnaval como el que conocemos de disfraces, comparsas y carrozas, sino otro en el que los participantes se ponen máscaras y visten con pieles y cencerros. Son los llamados "mamuthones". En Golfo Aranci, cerca de Olbia, se celebra un festival en verano para que los turistas conozcamos mejor esta tradición.
Por último otro sitio que visitar en Cerdeña es el archipiélago de la Maddalena, al norte de la isla. Se embarca en ferry en Palau y en media hora se llega al puerto de La Maddalena. Desde allí se puede acceder a la vecina isla de Caprera por un puente. En Caprera está la casa-museo de Garibaldi.
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Sardegna, Italia.




