Llega un momento en que la vibración de los motores se hace más intensa, y la chimenea empieza a vomitar abundante humo negro. Notas que te mueves, y te asomas por la borda. El agua se arremolina entre el casco y el muelle, que se aleja de ti metro a metro. El viaje ha empezado, y ya no se puede volver atrás.
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